• PensamientoCritico

    CUANDO TODO IMPORTA LO MISMO, NADA IMPORTA REALMENTE

    La saturación informativa ha borrado las jerarquías del sentido. Un conflicto armado, una receta viral o una polémica de redes sociales ocupan el mismo espacio visual en nuestros muros digitales. El algoritmo no distingue entre lo trascendente y lo trivial; y el usuario, poco a poco, tampoco.

    Esta nivelación de la importancia no amplía la libertad: la disuelve. Al no poder distinguir entre lo relevante y lo accesorio, perdemos la brújula moral que orienta nuestras decisiones colectivas. La democracia no muere de silencio, sino de dispersión.

    La tarea del pensamiento crítico consiste en restaurar la escala de lo importante. No todo merece la misma atención, y saber a qué mirar es hoy un ejercicio de soberanía interior.

  • PensamientoCritico

    CUANDO LA VERDAD SE AHOGA EN ABUNDANCIA

    Vivimos en una época en la que la verdad ya no se suprime, se ahoga. La censura moderna no necesita prohibir palabras ni cerrar periódicos; le basta con inundar el espacio público de mensajes triviales, rumores, distracciones y versiones contradictorias. El resultado es un paisaje informativo donde todo parece urgente, pero nada importa del todo.

    El llamado firehose of falsehood, la “manguera de falsedades”, no pretende convencer, sino desorientar. Su objetivo no es sustituir una verdad por una mentira, sino hacer que la verdad se vuelva irreconocible. En medio del ruido, la atención se dispersa y la duda se vuelve costumbre.

    Frente a este fenómeno, el pensamiento crítico no consiste en levantar la voz, sino en aprender a escuchar. En un mundo saturado de datos, la lucidez se mide por la capacidad de discernir lo esencial.

  • Desinformacion,  PensamientoCritico

    LA NUEVA GUERRA INVISIBLE: CÓMO SE MANIPULA LA INFORMACIÓN DESDE EL EXTRANJERO (1 de 5)

    En la era digital, la frontera entre guerra y paz se ha vuelto difusa. Ya no hacen falta ejércitos para alterar el rumbo político de un país: basta con controlar los flujos de información que lo atraviesan. La llamada Foreign Information Manipulation and Interference (FIMI) —manipulación e injerencia informativa extranjera— designa el conjunto de acciones deliberadas con las que un Estado o sus actores asociados intentan distorsionar el debate público de otro. A diferencia de la diplomacia, que busca persuadir de manera abierta, la FIMI actúa desde la sombra, oculta su autoría y disfraza la propaganda de opinión ciudadana.

    Estas operaciones recurren a una combinación de técnicas: bots y cuentas falsas para amplificar mensajes, medios pantalla que reproducen narrativas favorables, filtraciones selectivas de datos, ciberataques y el patrocinio encubierto de partidos o grupos de presión. El objetivo no es solo influir, sino dividir, debilitar y deslegitimar. Allí donde la sociedad se fragmenta, la verdad se vuelve difusa y las instituciones pierden autoridad, la manipulación externa encuentra terreno fértil.

    Por eso, hablar hoy de seguridad nacional es hablar también de seguridad informativa. Las guerras del siglo XXI se libran en los servidores, las pantallas y las emociones colectivas. Reconocer este nuevo escenario es el primer paso para comprender que la defensa de la democracia empieza en el espacio digital.