• Economía

    NO SOLO BIENESTAR, TAMBIÉN CAPACIDAD DE ACTUAR (4 de 6)

    El enfoque de capacidades no retrata a la persona como un receptor pasivo de ayudas, sino como agente: alguien que decide, prioriza, se compromete, participa y orienta su vida según valores. Esto introduce un matiz muy potente: no basta con medir “bienestar” como estado; también importa la libertad para perseguir fines y para influir en el mundo.

    Desde esta perspectiva, una sociedad no progresa solo cuando “mejoran los indicadores”, sino cuando las personas ganan poder real para comprender, deliberar y actuar —en la economía, en lo cívico, en lo cultural, en lo familiar. Aquí la educación y la calidad informativa dejan de ser “sectores” y se convierten en infraestructura moral de la libertad: sin criterio, la opción existe en papel, pero se evapora en la práctica.

    Por eso, el enfoque conecta tan bien con una idea central: la dignidad no es solo “estar bien”, sino también poder conducir la propia vida.