Publico hoy, en el apartado de suscriptores de mi Patreon, un nuevo cuaderno de Cinco Miradas, dedicado al experimento de Milgram y a su sorprendente actualidad para pensar nuestra sociedad. El título elegido es El laboratorio invisible, porque la intuición central del cuaderno es precisamente esa: quizá muchas dinámicas de obediencia ya no aparecen dentro de un laboratorio, sino dispersas en la vida social, política, institucional y digital.
Las cinco miradas recorren varios ángulos del problema. Primero, Milgram no como experimento sobre monstruos, sino sobre contextos. Después, la obediencia que no parece obediencia. En tercer lugar, la gradualidad con la que se normaliza lo que antes habría escandalizado. Luego, el papel del grupo, la polarización y el tribalismo político. Y, finalmente, la responsabilidad del ciudadano ante ese laboratorio invisible del que muchas veces participa sin darse cuenta.
Este cuaderno no pretende alimentar el cinismo ni decir que todo está manipulado. Al contrario: quiere ayudar a recuperar responsabilidad. Si la obediencia se construye con pequeños pasos, también puede interrumpirse con pequeños gestos: preguntar, verificar, introducir un matiz, no justificar siempre a los propios, no compartir sin pensar, no llamar prudencia a lo que quizá sea miedo.
La idea central es sencilla: Milgram no nos pregunta si somos monstruos; nos pregunta si seguimos siendo responsables cuando todo a nuestro alrededor nos invita a dejar de serlo.